Lo que se conoce como "Primer Grito de Independencia", no fue un hecho aislado, sino más bien, el acontecimiento más publicitado, por el hecho de haberse realizado en la capital, de una serie de levantamientos realizados el 4, 5 y 6 de noviembre de 1811 en San Salvador, San Pedro Grande y Santiago Nonualco, el día 17 en Usulután, Chalatenango y Tejutla, el 20 en Santa Ana, el 24 y el 30 en Metapán y Cojutepeque y el 20 de diciembre en Sensuntepeque. Numerosos próceres desconocidos fueron capturados y encarcelados por el régimen español sin que podamos siquiera conocer sus nombres para la posteridad.
Con ocasión del levantamiento en San Salvador el 5 de noviembre, cuando el P. José Matías Delgado hizo sonar las campanas de la iglesia de La Merced para levantar al pueblo, el Gral. Manuel José Arce, fundador del Ejército salvadoreño, pronunció su famosa frase: "No hay ni rey ni Capitán General, solo debemos obediencia a nuestros alcaldes".
El papel de los próceres que aparecen como los dirigentes del movimiento insurreccional, fue más bien de tratar de canalizar y apaciguar los ánimos de las turbas capitalinas ante la posibilidad de obtener ciertas concesiones de la Corte de Cádiz que había convocado a las colonias españolas ante el asedio de que estaba siendo objeto España por parte de los ejércitos napoleónicos.

El 24 de enero de 1814 se dio un segundo intento insurreccional en San Salvador dirigido por Pedro Pablo Castillo, luego de que fueron anuladas dos elecciones municipales ganadas por los anticolonialistas para Intendente de Colonias para la Provincia de San Salvador, estas elecciones se habían realizado bajo prescripciones de la Constitución de Cádiz de 1812.
Ante la inminencia de un movimiento popular anticolonialista, el intendente de apellido Peinado, fortaleció un cuerpo de Guardia Civil llamado "Voluntarios Honrados de Fernando VII". Peinado acusó fuertemente a los insurrectos de traición y ordenó la captura de todos los alcaldes de barrio que no eran partidarios suyos. El pueblo se movilizó indignado por esta acción y Pedro Pablo Castillo los encabezó para exigir la libertad de los alcaldes y la disolución de los "voluntarios".
Los próceres de la independencia que desde noviembre de 1811 veían crecer su liderazgo en medio de la población, crearon una "Junta de Notables" para dialogar con Peinado, habiendo conseguido la libertad de los alcaldes arrestados pero no así la desmovilización de los "voluntarios", lo que hizo mantenerse en pie de guerra al pueblo dirigido por Castillo quien amenazó con cortar los suministros de la capital y con entrar en batalla frontal contra las fuerzas de Peinado; pero la superioridad de las fuerzas gubernamentales se impuso sobre las mal armadas huestes populares y se inició una cruel represión que llevó al encarcelamiento de la misma Junta de Notables .
Posteriormente, la intendencia de San Salvador y la alcaldía mayor de Sonsonate, rompieron sus lazos políticos con España, más como partes integrantes de una tentativa independentista salvadoreña que como un esfuerzo centroamericano. La independencia centroamericana como entidad política, se declaró en la ciudad de Guatemala el 15 de septiembre de 1821 y se ratificó allí mismo en 1823. Pero no fue sino hasta 1841 cuando un grupo de ciudadanos en San Salvador, declaró que la tierra y la gente que les rodeaba constituían una República Libre, Soberana e Independiente.